Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

Cauce en línea

Fotografía, danza, memoria y reflexión sobre el entorno

Con la participación de estudiantes, personal académico y trabajadores universitarios, se inauguró la exposición de los talleres trimestrales de Fotografía Química en Blanco y Negro, así como Digital, en el edificio K de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (UAM-X), impartidos por la licenciada Carmen Toledo, donde las personas participantes presentaron los resultados de su proceso de formación y compartieron reflexiones sobre la fotografía como herramienta de observación, expresión y creación artística.

Durante la ceremonia, Adriana Cota Sánchez, promotora cultural adscrita a la Sección de Actividades Culturales, dirigida por la licenciada Magdalena Báez Sánchez, destacó la alta demanda que mantienen ambos talleres y reconoció la labor de la instructora Carmen Toledo por su vocación docente y capacidad para transmitir conocimientos con paciencia y sensibilidad.

La doctora Martha Flores Ávalos, coordinadora de Extensión Universitaria y Difusión Cultural (CEUXyDC), felicitó a las y los expositores y subrayó que la fotografía fortalece la capacidad de observación al revelar detalles que suelen pasar desapercibidos. “Cada imagen es irrepetible y representa una forma distinta de mirar el mundo”, expresó.

Por su parte, Carmen Toledo explicó que la muestra reunió ejercicios realizados durante el trimestre que culminó en el mes de junio de este año, entre los que destacan los proyectos con la temática de ballet, urbanismo, paisajes, retratos y registros de flora y fauna. Señaló que tanto el taller de fotografía química como el de fotografía digital parten de un nivel básico y están abiertos a cualquier persona interesada que cuente con una cámara fotográfica.

Quienes participaron en fotografía digital coincidieron en que los talleres contribuyen en el fortalecimiento de su manera de observar y construir imágenes con intención. Ana Karen Flores, estudiante de la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia, afirmó que aprendió a descubrir “la belleza de lo simple”, mientras que Lizett Márquez, estudiante de la licenciatura en Planeación Territorial, destacó que el curso le permitió desarrollar fotografías con contenido y significado, en un ambiente de confianza para el aprendizaje. Sebastián Bonilla, estudiante de la licenciatura en Diseño Gráfico, comentó que tomó el taller para complementar su formación profesional y decidió cursarlo nuevamente debido a los avances obtenidos.

En fotografía química, Daniel Rivera, estudiante de la licenciatura en Psicología, calificó el trabajo de Carmen Toledo como un legado para la universidad y propuso ampliar los espacios de exhibición para acercar las obras a un público más amplio.

Andrea Mejía, alumna de la licenciatura en Comunicación Social, señaló que el proceso químico le permitió comprender la fotografía desde una perspectiva distinta a la digital. Diego Rentería alumno de la misma licenciatura, quien cursa por segunda ocasión el taller, destacó el aprendizaje que implica conocer todo el proceso fotográfico, desde la construcción de la cámara hasta el revelado de las imágenes. Alison Díaz, también estudiante de Comunicación, resaltó que la fotografía exige dedicación, paciencia y compromiso para transmitir mensajes a través de las imágenes e invitó al público a descubrir las historias contenidas en cada obra.

Asimismo, Roberto Andrés Zepeda, colaborador de la Sección de Producción Editorial de la CEUXyDC, describió la fotografía química como una experiencia terapéutica al valorar la paciencia requerida durante el proceso de revelado y reconoció el acompañamiento permanente de la instructora.

Antes del corte del listón inaugural, Carmen Toledo agradeció la participación de las personas integrantes de los talleres que no pudieron asistir al acto, pero cuyos trabajos forman parte de la exposición. Recordó además que los cursos mantienen cupo lleno en cada edición con 20 lugares para fotografía digital y 15 para fotografía química, y reiteró que su propósito es enseñar las bases de la composición y del lenguaje fotográfico para que las imágenes comuniquen de manera efectiva.

La instructora destacó la colaboración de bailarinas de la Compañía Ballet Joven de la Ciudad de México como modelos para la realización de una serie de fotografías centradas en el cuerpo y el movimiento. La muestra también incluyó ensayos visuales sobre espacios urbanos, como el Tren Ligero y su valor en cuanto a memoria colectiva; imágenes en blanco y negro que privilegian texturas y contrastes en sitios históricos como el Exconvento de Churubusco; registros de librerías y espacios públicos; proyectos de fotografía química dedicados a los oficios tradicionales, los movimientos sociales y la relación entre naturaleza y ciudad.

En conjunto, la exposición reflejó la diversidad de miradas de quienes participaron y su interés por utilizar la fotografía como un medio de expresión artística, memoria y reflexión sobre el entorno social y cultural.