Reportera: Isela Guerrero Osorio
La División de Ciencias Sociales y Humanidades (CSH), de la UAM Xochimilco (UAM-X), invitó a la comunidad universitaria a la presentación del libro Provocaciones sofísticas: elementos para una filosofía retórica, del doctor César Velázquez Becerril, realizada en la Terraza del edificio L. En los comentarios participaron los doctores Alberto Trejo y Antonio Paoli, mientras que la conducción estuvo a cargo de la maestra Varinia Cortés.
Alberto Trejo compartió diversas razones por las que, a su juicio, esta obra merece ser leída. Entre ellas, destacó la manera apasionante en que presenta a la filosofía como una herramienta para comprender la realidad desde su surgimiento en la antigua Grecia. Señaló que el texto permite entender cómo pensadores contemporáneos retoman ideas de autores remotos, como los sofistas, quienes concebían la palabra como un instrumento de poder.

Asimismo, subrayó que el libro recuerda el papel de la política como mediadora de intereses particulares y muestra cómo la filosofía retórica parte del arte de la palabra para contribuir al bien común. Añadió que la historia antigua ayuda a comprender el lugar que hoy ocupamos y a reflexionar sobre posibles soluciones a los problemas actuales. A través de la dialéctica, afirmó, es posible “vacunarnos” contra los dogmas. Finalmente, destacó que la obra combina erudición y accesibilidad. “Hoy hace falta una nueva generación de maestros sofistas especializados en el debate público y el sentido de comunidad”, expresó.
Por su parte, Antonio Paoli, profesor distinguido de la UAM y especialista en Desarrollo Rural y Planeación Educativa, comentó que, tradicionalmente, se enseñó que Platón representaba el bien, mientras que los sofistas eran vistos de manera negativa; sin embargo, explicó que el autor —gran conocedor de Friedrich Nietzsche— plantea una visión distinta, centrada en el cuestionamiento de las estructuras del discurso.

Paoli explicó que los sofistas dominaban el arte estratégico de la palabra, capaces de apelar tanto a los argumentos como a las emociones, mediante recursos actorales, histriónicos e, incluso, poéticos, orientados hacia el bien común. Todo ello desde una perspectiva que rechaza la idea de una “verdad eterna” y se inserta en una dialéctica agonista, en la que la confrontación de ideas no busca una síntesis final sino una tensión constante que impulse la creatividad y la evolución del pensamiento. “De lo que se trata es de convencer al otro mediante un argumento claro, ético y retórico”, señaló.
César Velázquez Becerril comentó que, desde mediados del siglo pasado, en el ámbito filosófico internacional se ha trabajado intensamente en un cambio de perspectiva que permita valorar de manera distinta las aportaciones realizadas por los sofistas durante la segunda mitad del siglo V y las primeras décadas del siglo IV a. C. Recordó que los sofistas provenían, en muchos casos, de estratos sociales bajos y se dedicaban a impartir clases filosóficas a cambio de una remuneración. Eran maestros del lenguaje, la política, el debate y la persuasión, especialmente en las asambleas públicas. Además, sostenían que no existía una verdad absoluta ni una moral universal.

“Para ellos, todo dependía de la percepción humana y del contexto, por lo que la mejor defensa de una idea dependía del arte de convencer mediante el uso de la retórica”, afirmó el autor, quien añadió que el propósito del libro es contribuir a la reivindicación y aprovechamiento de algunas de las principales aportaciones del movimiento sofístico ante la grave crisis que actualmente enfrenta la filosofía.
A través de la provocación, el engaño, la manipulación y el desplante irónico, característicos de la sofística, el texto busca despertar en el lector el interés y la reflexión crítica para aproximarse a otra manera de concebir y practicar la filosofía.

El autor destacó que los sofistas comprendieron las posibilidades del lenguaje y no se concentraron únicamente en el concepto, sino en el uso del significado como pharmakon, entendido como algo que puede herir o funcionar como bálsamo al mismo tiempo. Señaló también que el uso del lenguaje está profundamente vinculado con la política, ámbito donde resulta determinante. “Los sofistas pueden considerarse los grandes filósofos del lenguaje, antecedentes incluso de la logoterapia”, comentó.
Editado por la UAM, el libro está integrado por nueve capítulos, en los que el autor aborda temas como el significado de los sofistas; la relación entre retórica y filosofía; el discurso de Pitágoras; el logos como pharmakon; la imagen de los sofistas como “los más malvados de Atenas”; el arte del discurso feroz; Antifonte y la curación mediante la palabra; el conflicto entre oralidad y escritura en Alcidamante de Elea, y la retórica sofista en Anaxímenes de Lámpsaco.








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