Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

Cobertura UAM Xochimilco

Iyotl, escultura que nace de la colectividad, la pasión y el movimiento

En uno de los espacios más transitados de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (UAM-X), junto al Edificio Q y a unos pasos de Servicios Médicos, quienes caminamos diariamente por este corredor pudimos observar el nacimiento físico de Iyotl, su transformación con materiales que poco a poco se convirtieron en una figura, manos que intervinieron en su construcción y una idea que, con el paso de los días, dejó de pertenecer únicamente a su creador para convertirse en un proyecto compartido.

Carlos Daniel Cortés Escobar, autor de la escultura Iyotl y recién egresado de la licenciatura en Arquitectura, en entrevista para Cauce, compartió el proceso de creación de la pieza, desde su concepción inicial hasta su culminación. Carlos Daniel Cortés concibió el proyecto a partir de una convocatoria de la Rectoría de Unidad vinculada con las actividades enmarcadas en el evento académico universitario Más allá del gol, en el contexto del Mundial de Futbol FIFA 2026, que tuvo partidos en la Ciudad de México.

Sin embargo, para el joven arquitecto, el futbol fue solamente el punto de partida. Lo verdaderamente importante era hablar del territorio, de la cultura que lo habita y de la relación que las personas construyen con los lugares donde viven, estudian y crean. Con formación previa en Sociología, Cortés Escobar buscó que la pieza trascendiera lo estético y se convirtiera en una experiencia social y arquitectónica.

Por ello, su construcción involucró a estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, particularmente del Laboratorio de Investigación de Materiales, de la licenciatura en Arquitectura, a cargo del profesor Ricardo Alarcón Martínez. El proceso se desarrolló bajo una lógica de aprendizaje y participación, sin pensar en incentivos económicos o una calificación académica, sino a partir del interés por aportar, aprender y formar parte de un proyecto común.

La elección del sitio también fue colectiva. A través de recorridos con la Dirección de Obras y consultas con integrantes de la comunidad universitaria, se determinó el lugar donde la escultura tendría mayor presencia y significado. Su diseño está inspirado en la figura abstracta de una serpiente y en referentes de la cultura mexicana como Kukulcán y Quetzalcóatl, mientras que las dificultades técnicas llevaron a sustituir la idea original de utilizar concreto y piedra por una estructura de panel doble y fierro-cemento, capaz de mantener ligereza y resistencia.

Más allá de sus soluciones constructivas, Iyotl representa para su creador una expresión de territorio, cultura, identidad y memoria. La obra reúne su vínculo con la UAM-X, sus raíces, su contexto familiar y su formación. Por ello, define el proyecto con tres palabras: colectividad, experimentación y pasión. La escultura es entendida como una autobiografía construida con materia, geometría y movimiento.

Explicó que el nombre Iyotl está asociado a un concepto prehispánico relacionado con la energía o fuerza vital, alude tanto al movimiento representado en la pieza, como al esfuerzo colectivo que hizo posible su construcción. Para Cortés Escobar, la obra no representa únicamente una huella individual; pertenece también a quienes aportaron tiempo, conocimientos, esfuerzo y entusiasmo.

En entrevista con otra parte fundamental de la obra, el profesor Ricardo Alarcón Martínez, del Departamento de Tecnología y Producción, de la División de CyAD y encargado del Laboratorio de Investigación Tecnológica, indicó que, al estar al frente de dicho espacio, vio la posibilidad de apoyar el proyecto. Carlos le presentó algunos bocetos previos al definitivo; y al respecto, el profesor hizo algunas observaciones y destacó que su apoyo respondió a la esencia misma del proyecto, la cual es congruente con el sistema de enseñanza aprendizaje de la UAM-X, conocido como Sistema Modular. “Creo que en la cultura de la inmediatez se va perdiendo el sentido de colectividad y cada vez es menos el interés del estudiantado en dejar legado en su universidad”, por lo que reconoció la sensibilidad y afecto con la que los involucrados participaron.

En su momento, Andrea Palacios, integrante del equipo de apoyo a Carlos Daniel, comentó que se involucró en la creación de un registro fotográfico del proceso de manera circunstancial dado que ella pasa todos los días por ese camino. Fernanda Reyes, quien realiza su servicio social en el Laboratorio de Investigación Tecnológica, se involucró por curiosidad al igual que Héctor Solís, que se enteró por el profesor Ricardo Alarcón, se acercó a Carlos y comenzó a colaborar en el proceso constructivo al estar interesado en la manera en la que el autor iba resolviendo los problemas que surgían.

            Las y los colaboradores coincidieron en que la experiencia creó un vínculo, y la obra quedará en el paisaje cotidiano de la UAM-Xochimilco, pero también en la memoria de quienes participaron en ella. Y quizá ahí radique su mayor fuerza, en que una vez concluida ya no será sólo una escultura hecha por un egresado, sino una parte de la vida universitaria, una huella hecha de materia, pero también de tiempo, identidad, aprendizaje y afectos.