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Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

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Territorio de conservación de la Ciudad de México

Paradigmas

Benito Ibarra Mendoza
Jefe del Proyecto Las Ánimas, Tulyehualco

Hablar del Territorio de Conservación en la Ciudad de México (CDMX), es concebir que este espacio presenta características ecológicas muy específicas que, además de favorecer la existencia de diversas especies de flora y fauna silvestre, ofrece bienes y servicios ambientales para la sustentabilidad, los cuales son necesarios para el mantenimiento y beneficio de toda la población que habita en esta ciudad, de conformidad con lo establecido en la Ley Ambiental de la Ciudad de México.

Cabe mencionar que, a través de la historia, los recursos naturales del suelo de conservación (SC) de esta ciudad han desempeñado un rol importante en la evolución de nuestra sociedad, pues conforman una identidad social, productiva y cultural de pueblos, comunidades y ejidos que se encuentran en este territorio.

Una de las raíces de la diversidad cultural de esta metrópoli son, sin duda, los pueblos originarios que descienden de sociedades de cultura náhuatl, y se caracterizan por ser poblaciones auténticas con una base territorial e identidades culturales diferenciadas. Se concentran en ciertos territorios de las alcaldías de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta, Tlalpan, Magdalena Contreras y Cuajimalpa. La constancia de estos pueblos y su deseo manifiesto de autogobernarse para fortalecer y conservar su identidad, hace que la naturaleza de la ciudad sea pluriétnica (que comprende diversas etnias).

La CDMX es una de las más grandes del mundo, ubicada al suroeste de la cuenca del Valle de México. Actualmente enfrenta importantes desafíos para mantener un óptimo desarrollo en el SC a corto, mediano y largo plazo. Lo anterior toma sentido si consideramos que el territorio de la CDMX ocupa una extensión aproximada de 149,830 ha, lo cual representa 0.1 por ciento de la superficie total del país. Se encuentra dividido en dos áreas de acuerdo con el uso de suelo: Zona Urbana y SC, denominado también como zona rural, debido a las actividades productivas tanto primarias como secundarias que ahí se realizan.

Esta área protegida fue creada en 1992 para salvaguardar los servicios ambientales de la ciudad e incluye bosques, pastizales, humedales y 300 km2 de tierras agrícolas. Sin embargo, el suelo urbano es cada vez más escaso por el crecimiento demográfico y la necesidad de nuevas áreas para construcción de viviendas, lo cual hace que el SC esté sometido a una presión constante.

El SC de la CDMX ocupa una superficie de 88,442 ha, lo que representa 59 por ciento de la superficie territorial. Se localiza principalmente al sur y surponiente en nueve alcaldías, de acuerdo con su extensión territorial: Milpa Alta (28,464 ha); Tlalpan (26,077ha); Xochimilco (10,012 ha); Cuajimalpa de Morelos (6,593 ha); Tláhuac (6,405 ha); Magdalena Contreras (5,199 ha); Álvaro Obregón (2.735 ha); Gustavo A Madero (1,238 ha) e Iztapalapa (1,218 ha). El área rural se concentra sólo en siete alcaldías en donde se realizan actividades agropecuarias y forestales.

Es importante resaltar que la superficie territorial más grande del SC abarca un área de 87,204 ha, la cual se extiende por toda las sierras del Chichinautzin, Las Cruces, Ajusco Santa Catarina y el Cerro de la Estrella, así como en las planicies lacustres de Xochimilco, Tláhuac y Chalco. La porción más pequeña se localiza al norte de la cdmx: en la Sierra de Guadalupe y el Cerro del Tepeyac, con 1,238 ha.

Este territorio es un espacio de gran importancia ambiental, biológica y socioeconómica, donde se localizan diferentes tipos de ecosistemas, como los bosques de pinos y encinos, pastizales y matorrales; vegetación acuática y urbana, y zonas agrícolas, los cuales presentan diversos grados de conservación, lo que le confiere vocación rural y forestal, ya que la agricultura campesina y su agrobiodiversidad confluye con bosques, humedales, matorrales, pedregales, pastizales y vegetación exótica.

La mayoría de los terrenos del SC son de propiedad social, como en la Alcaldía de Milpa Alta, donde 100 por ciento de su territorio se clasifica como rural, situación que permite enriquecer aún más los diversos aspectos que caracterizan al SC, el cual está compuesto por 38,252 hectáreas de bosque, 500 hectáreas de matorrales y 28,599 hectáreas de uso agropecuario. Es uno de los espacios más importantes para los habitantes del Valle de México, tanto por la riqueza económica, cultural y social que alberga como por el volumen y calidad de los servicios ambientales que en él se originan y son necesarios para conservar una mejor calidad de vida de aproximadamente nueve millones de personas que habitan en las 16 alcaldías de la cdmx. En esta área se conserva la biodiversidad y se busca mantener el equilibrio ecológico, así como la sustentabilidad de la región, ya que proporciona bienes y servicios ecosistémicos que permiten la viabilidad de la ciudad para futuras generaciones (SMA, 2004).

De acuerdo con estimaciones recientes, 56 por ciento del SC tiene alta capacidad de retención de suelo; 33 por ciento, media y 11 por ciento baja. En este territorio existen ecosistemas tales como bosques, pastizales, pedregales, humedales y zonas agrícolas, con diversos grados de preservación; cuerpos de agua en donde se llevan a cabo varios procesos naturales que aportan diferentes beneficios, como la captura de carbono en el suelo, proceso para el cual es necesario que los productores tomen conciencia de la necesidad de efectuar cambios en las prácticas agrícolas tradicionales, con el aporte de más materia orgánica a sus parcelas. En los SC se da la recarga de los mantos acuíferos de donde proviene más de la mitad del agua que consumimos, la generación de oxígeno; además, disminuyen los procesos de erosión y favorecen la humedad y retención de los suelos; regulan el clima y, a través de su cubierta vegetal, capturan los gases con efecto invernadero, lo cual fortalece la producción agropecuaria y rural.

Este espacio es un reservorio de biodiversidad de la flora y fauna endémica, y de riqueza biológica indispensable para contener y mitigar el impacto del cambio climático. Algunos estudios sugieren que existe una biodiversidad equivalente a dos por ciento de la riqueza biológica mundial y 11 por ciento de la riqueza biológica nacional. Si bien no existe un consenso claro, se estima que pueden existir entre 3,000 y 5,000 especies.

Aproximadamente 50 por ciento del SC presenta índices altos de concentración de especies, localizadas principalmente en la zona de bosques y barrancas de las alcaldías de Cuajimalpa de Morelos, Álvaro Obregón y la Magdalena Contreras, así como en las partes altas del territorio, que cuentan con presencia de bosques, de Tlalpan y Milpa Alta.

Esta diversidad biológica es resultado de los diferentes ecosistemas presentes en la CDMX;

aunque solamente se tienen registradas 2,254 especies de fauna, entre helmintos, moluscos, artrópodos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, varias sólo se pueden encontrar en zonas específicas, por lo que son llamadas especies endémicas. También se encuentra fauna y flora propia de la región, como ajolotes, teporingos, gorrión serrano, maguey, huizache o ahuejote, algunas de los cuales se encuentran en peligro de extinción.

Pocos conocen el gran potencial agrícola que se tiene en la cdmx, ya que también existe una zona rural agrícola en donde se siembran y cosechan cultivos. En este aspecto, el SC mantiene aún prácticas agrícolas tradiciones campesinas que implican la conservación in situ de plantas cultivadas nativas, como el maíz, frutales, hortalizas, y animales para el autoconsumo familiar y la venta local; pero también hay producción a mayor escala de amaranto, nopal, maguey y avena, así como hortalizas y plantas ornamentales y medicinales. Unas 22, 800 ha de tierra se dedican a la producción de cultivos, principalmente en las alcaldías de Tlalpan, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco.

Se siembran seis razas nativas de maíz, también se cultivan alrededor de 23 variedades de este alimento ancestral: azul, cacahuacintle, citol, rojo, blanco criollo y pozolero, entre otros. Según datos de 2017, de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), en las siete alcaldías rurales existen 2,397 productores agrícolas dedicados a la siembra de maíz.

El amaranto es un alimento prehispánico declarado Patrimonio Cultural Intangible de la CDMX, en el año 2016. Es cultivado en condiciones de temporal, en su mayoría con el sistema de trasplante tradicional de “Chapín”: con pequeños bloques de lodos extraído de canales de las chinampas. La superficie destinada a la producción es de 142 ha.

El maguey tiene una superficie de producción de 39.5 ha destinadas a la siembra, de las cuales 25 se encuentran en la alcaldía Álvaro Obregón, 7.5 en La Magdalena Contreras y siete en Cuajimalpa de Morelos. Este cultivo, además de traer beneficios al medio ambiente, es utilizado como planta medicinal.

Según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) el cultivo de nopal en la entidad cuenta con 2,682 ha de superficie sembrada, lo cual la coloca en el segundo lugar a nivel nacional, después del estado de Morelos. De acuerdo con datos de la Sederec de 2017, el nopal se produce en una superficie de 5,156 hectáreas localizadas en las alcaldías de Tlalpan, Milpa Alta, Xochimilco Tláhuac, la Magdalena Contreras Cuajimalpa de Morelos y Álvaro Obregón.

La producción de plantas de ornato se realiza principalmente en la alcaldía de Xochimilco, con una superficie sembrada de 130.11 ha, y una cosecha de 17,525, 286 plantas al año, seguida de Tláhuac, Tlalpan y Milpa Alta. Sederec arroja datos de que la producción de hortalizas se fomenta bajo un estricto control de buenas prácticas agroecológicas. Se utilizan para autoconsumo y venta local y se realizan mediante un sistema artificial de cultivo construido en áreas donde el agua es el principal recurso natural, conocido como chinampas, las cuales representan un método ancestral que permite conservar las áreas lacustres que, a su vez, son un complejo de ecosistemas con benéficos sobre el clima y la calidad del aire de la CDMX. Cabe resaltar que el lago de Xochimilco y sus chinampas, diseñadas por agricultores aztecas, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1987, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Actualmente se sigue practicando el uso de las plantas medicinales en la cdmx. Las más utilizadas, de acuerdo con la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), son el cempasúchil, utilizado para curar padecimientos digestivos; el epazote de zorrillo, usado para el dolor de estómago y enfermedades respiratorias; el árnica, usada para lavar heridas, dolor de huesos, espalda, brazos o cintura; cuachalalate, para tratar úlceras, cáncer de estómago, gastritis y lesiones cutáneas, y el estafiate, con el cual se curan cólicos, gastritis y colitis.

La superficie utilizada para el cultivo de árboles frutales es de 371.5 ha, de las cuales se obtiene una producción anual de 1,809.57 ton. Destacan las peras, duraznos, ciruelas, manzanas amarillas, zarzamora y chabacanos.

En relación al sector pecuario, existe una producción de ovinos, porcinos y aves de corral, entre otros productos. Por tal motivo es de suma importancia mantener activos los suelos destinados a la producción, pues también contribuyen a garantizar el derecho a la alimentación de las y los habitantes de esta ciudad de una manera más sustentable. De acuerdo con el documento “Expectativas de Producción Agropecuaria y Pesquera” de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en 2017 la producción agrícola, pecuaria y pesquera de la CDMX fue de 383,920 ton, con un valor de 1,449 millones de peso

Debido a la importancia este sector en la entidad, y con la finalidad de que los productores dedicados a esta actividad no abandonen o vendan sus parcelas, el gobierno de la CDMX, a través de la Sederec y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) establecieron una coordinación estrecha para apoyar este sector y conservar el bienestar social, ambiental y económico de quienes habitan esta ciudad.

Con lo anterior, se busca fomentar la competitividad de las actividades agropecuarias del SC de la CDMX, con un enfoque de sustentabilidad y respeto a la normatividad ambiental, así como promover la innovación en las técnicas de producción, transformación y comercialización de productos agropecuarios, con el fin de reducir el impacto ambiental y fortalecer sus ventajas competitivas, además de implementar acciones de planeación territorial y formulación de políticas públicas y ejecución de programas de fomento a dichas actividades.

Por otro lado, es importante mencionar que dentro de la CDMX se encuentran 23 Áreas Naturales Protegidas (ANP) y un Área Comunitaria de Conservación Ecológica de competencia federal y local, las cuales abarcan una superficie de 26,047 ha, lo que representa 17 por ciento del SC de la metrópoli.

Las ANP son espacios físicos naturales donde los ambientes originales no han sido alterados significativamente por actividades humanas o se realizan procesos de preservación y restauración —por su estructura y función para la recarga de mantos acuíferos y la preservación de la biodiversidad—, con lo cual se garantiza una mejor vida, ya que generan servicios ambientales que tienen la naturaleza de regular el clima, aportar aire y agua limpia y, en ocasiones, alimentos para el consumo humano.

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Los ANP crean asimismo un ambiente idóneo para varias especies, al aminorar el cambio climático y proporcionar grandes beneficios; tanto para los habitantes de áreas colindantes como para la propia región, el país y el planeta. Entre sus beneficios se encuentran la conservación de la flora y fauna silvestre, el mantenimiento de procesos ecológicos (carbón, agua, suelo), el mantenimiento de paisajes naturales y culturales que existe en estas zonas, y proporcionan oportunidades de recreación, investigación científica y de educación ambiental.

También permiten disminuir, en lo posible, su vulnerabilidad y nos ayudan a orientar de mejor manera su conservación, restauración, protección, supervisión, vigilancia y mantenimiento, porque en cada momento dependemos de los servicios ambientales que generan para la CDMX. Además, se encuentran sometidas de manera constante a una fuerte presión debido al crecimiento de la mancha urbana, la tala clandestina de árboles, la eliminación de vegetación natural para uso de la producción agropecuaria, el aprovechamiento sin control de plantas, tierra y agua; incendios forestales, la contaminación de residuos sólidos, y las actividades recreativas y desordenadas.

Las ANP enfrentan la falta de presupuesto suficiente para dotarlas de la infraestructura mínima para su protección, conservación y manejo, ya que la mayoría no cuentan con un programa de manejo, lo cual implica que, a falta de un instrumento de planeación y normatividad, se complique el establecimiento de bases, criterios y lineamientos para su administración.

Aunado a lo anterior, los humedales que existen en la CDMX son ecosistemas lacustres que se refieren a lagos y lagunas necesarios para la vida del planeta, donde el suelo se encuentra saturado de agua de temporal o permanente, natural o artificial. Permiten la reducción de riesgos de desastres debido a que actúan como una barrera protectora natural ante inundaciones, sequías, tsunamis, ciclones y huracanes.

Son considerados uno de los ecosistemas biológicamente más diversos. Entres sus funciones ecológicas está la de ser hábitat de muchas especies de animales y vegetales que ayudan a la regulación del clima; fungen como esponjas naturales, ya que absorben inundaciones, y durante la época de sequía liberan agua almacenada, actuando como filtradores naturales, que retrasan el inicio de las sequías y reducen la escasez de agua.

Se calcula que México posee 0.6% de los humedales a nivel mundial, aproximadamente 3,318,500 ha, seis mil localizadas principalmente en las alcaldías de Xochimilco y Tláhuac, pertenecientes al SC de la cdmx; sin embargo, todos estos ecosistemas están parcial o totalmente afectados.

La reducción de humedales es causada por el cambio climático, la contaminación, su uso como drenaje, y el crecimiento de la población y la urbanización. Su pérdida implica la desaparición de biodiversidad en especies amenazadas de extinción, como anfibios, reptiles y aves acuáticas y mamíferos. Se dice que los humedales están desapareciendo más rápido que los bosques, lo cual en un futuro originará graves problemas si no se toman las medidas pertinentes que garanticen su supervivencia.

Aunque nuestra ciudad es considerada como una de las regiones más ricas del planeta, la venta ilegal de diversas plantas, la contaminación atmosférica, los rellenos sanitarios y el deterioro ambiental han dañado los ecosistemas naturales en donde habitan flores, árboles y arbustos, ocasionando la disminución de sus poblaciones, lo cual pone en peligro la flora que crece también en la reserva del Pedregal de San Ángel y la Sierra de Guadalupe, donde habitan especies de plantas que no existen en ningún otro sitio.

De acuerdo con estudios de la Sedema, la mayor cantidad de fauna se encuentra en áreas forestales alejadas de la zona urbana, en particular en bosques de coníferas (pino y oyamel), en zonas montañosas del SC: los ubicados al poniente de la CDMX, el derrame del Volcán Pelado, así como los bosques localizados a los pies de la zona montañosa al sur de Milpa Alta.

Hay que considerar la protección y apoyo a los pueblos originarios de este territorio, con el propósito de conservar sus usos, costumbres y tradiciones. Asimismo, la Sedema de la cdmx, a través de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr) estableció programas de apoyo a productores de las nueve alcaldías que integran este segmento de población, para fomentar acciones comunitarias y la retribución por servicios socioambientales, así como actividades productivas agropecuarias sustentables y el rescate del patrimonio biocultural de los habitantes del SC para contribuir al bienestar, igualdad social y de género.

Aunque en los últimos años se han observado algunos cambios significativos en la visión gubernamental respecto a la importancia que tiene el rescate del SC, así como la participación de las comunidades para proteger y conservar las áreas ecológicas claves de la CDMX, salvaguardar los bienes comunes ambientales y prevenir un desastre ecológico, aún falta mucho por realizar. Por eso, es necesario buscar la vinculación con otras dependencias gubernamentales, instituciones educativas y de investigación para establecer estrategias conjuntas que contribuyan a proteger y conservar las especies endémicas de las ANP; mejorar las condiciones ambientales del SC; rescatar los humedales y bosques; establecer una producción agrícola sustentable que permita contribuir para mejorar las condiciones económicas de los habitantes de estos pueblos originarios, y conservar sus usos y costumbres.

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