Cauce

Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

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La protección del humedal de Tláhuac en el suelo de conservación

Ecos de ciencia y medio ambiente

M. en SIG. Gilberto Sven Binnqüist Cervantes
Laboratorio Planeación Ambiental Departamento El Hombre y su Ambiente División de Ciencias Biológicas y de la Salud

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El Humedal de Tláhuac se ubica en la planicie lacustre de Chalco. Incluye terrenos de la Alcaldía de Tláhuac y del Municipio de Valle de Chalco Solidaridad, Estado de México. Una porción se localiza en el suelo de conservación, en la categoría de uso agrológico especial. Forma parte del territorio declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 1987, como Patrimonio Mundial, Natural y Cultural de la Humanidad. Es de origen lacustre y representa un relicto del antiguo Lago de Chalco, el cual fue desecado desde la época colonial para establecer canales y cultivos de granos y legumbres.

A inicio de la década de 1980, el humedal resurgió como resultado de la aparición de depresiones del terreno que almacenaron agua pluvial, tratada y por escorrentía superficial. Estos hundimientos diferenciales del sustrato de arcillas han sido el resultado de la subsidencia del sistema acuíferoacuitardo, debido al excesivo bombeo del agua subterránea por la batería de pozos Mixquic-Santa Catarina. Los hundimientos con agua facilitaron el establecimiento de islotes de vegetación acuática arraigada, como tulares y juncos (Thypha latifolia y Scirpus americanus), y en las orillas fangosas manchones de carrizos (Arundo donax). Posteriormente, algunas partes del espejo de agua se llenaron de lirio acuático (Eichhornia crassipes), lentejilla (Lemna gibba) y chichicastle (Lemna valdiviana).

El humedal, como sistema socioecológico, brinda importantes servicios ecosistémicos para el oriente de la Ciudad de México (CDMX). Hidrológicamente, tiene una importante función de regulación y control ante las inundaciones que afectan a la población que habita en San Miguel Xico y las colonias América I y II, en el Estado de México, así como las colonias La Habana y San José, en la Alcaldía de Tláhuac. También contribuye a la recarga del subacuífero de Chalco y del acuífero Metropolitano, debido a su estructura geológica que favorece la infiltración, y las pendientes suaves a moderadas del terreno que aumentan el periodo de retención de agua. La vegetación acuática arraigada y flotante funciona como un sistema de tratamiento biológico de aguas residuales provenientes de escurrimientos con descargas sanitarias. Además, impacta positivamente en la regulación micro climática de la planicie de Chalco, ya que disminuye hasta dos grados centígrados por debajo de la temperatura promedio mensual, pues la consolidación de la zona urbana aumentó el albedo, es decir, el porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma. Esto ha modificado el microclima, al incrementar la temperatura del entorno urbano.

En las márgenes del humedal existe un conjunto de parcelas agrícolas, conocidas localmente como “Tablas” (franjas de tierra cultivada de 1,000 metros de largo por 500 de ancho) en las cuales se produce el romerito, brócoli, avena y maíz.

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Sus suelos agrícolas de carácter salino son un almacén natural para el almacenamiento de carbono para mitigar los efectos de gases de invernadero del oriente de la CDMX.

Este humedal es un área de apoyo para la biodiversidad. La vegetación acuática y subacuática, el pastizal halófilo, la vegetación ruderal y arvense con manchones de árboles son el hábitat para diversos taxones. Se han registrado dos especies de peces, dos de anfibios, ocho de reptiles, 132 de aves y ocho de mamíferos. Existe un intercambio de especies permanente con otros humedales, como Xochimilco y las lagunas de Xico en el Estado de México.

Alberga elementos distintivos de la vida silvestre que son característicos de la subprovincia lagos y volcanes del Anáhuac. Tal es el caso de las especies endémicas: peces (Chirostoma jordani y Girardinichthys viviparus), anfibios (Ambystoma mexicanum) y reptiles (Sceloporus aenus, Sceloporus torquatus, Barisia imbricata, Pituophis deppei, Thamnophis eque, Crotalus polystictus). Es un refugio de invierno para poblaciones numerosas de aves acuáticas migratorias, provenientes principalmente de Norteamérica. Cuatro grupos aportan cerca del 90 por ciento del total especies residentes de invierno: las aves playeras de las familias Charadriidae, Recurvirostridae y Scolopacidae, los patos (Anatidae), las gaviotas (Laridae) y los chipes y mascaritas de la subfamilia Parulinae. Es un sitio de importancia internacional para poblaciones de aves acuáticas migratorias y residentes dentro de la cdmx; algunas de ellas consideradas en la NOM-059-SEMARNAT-2010 de protección ambiental. Por tal motivo, ha sido reconocida por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) como una área de importancia para la conservación de las aves (AICA). En cuanto a los servicios ecosistémicos culturales, esta zona representa una imagen del antiguo paisaje lacustre del Valle de México. Su capital natural posibilita el desarrollo de actividades turístico-recreativas-educativas, como es la observación de aves silvestres por parte de grupos como AVMX, UAMEROSpajareros, AvesFC, Guardianes Aves, Tláhuac y Grupo Aves Ejido Tláhuac; los cuales realizan recorridos de manera regular para el avistamiento de aves y el monitoreo de poblaciones.

Los recursos bioculturales del humedal propician el desarrollo potencial de actividades de interpretación y educación am- biental enfocadas a temas agroecológicos, en donde se vincula la biodiversidad de la zona con la conservación de los suelos y el uso agropecuario; la preservación de semillas autóctonas y tradicionales; el rescate y uso del saber local, en

cuanto al manejo de suelos salinos y la producción de alimentos.

El Humedal de Tláhuac está en riesgo de perder su integridad como socioecosistema por el efecto de estresores asociados al cambio del suelo en Tláhuac y Valle de Chalco-Solidaridad, como son los incendios provocados, tiraderos irregulares de residuos de la construcción y la construcción de viviendas regulares e irregulares.

Diversas instancias gubernamentales de la Ciudad de México y de carácter federal, junto con instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil han manifestado su preocupación para proteger al humedal, su provisión de servicios y la mejora del bienestar social. En el 2014, la Autoridad de la Zona Patrimonio Mundial Natural y Cultural de la Humanidad en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta (AZP), junto con Icomos mexicano, A. C., realizaron un estudio para la designación del Humedal de Tláhuac como Sitio Ramsar [1] de importancia internacional.

En el 2017, se le solicitó a la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, un programa de manejo de conservación y aprovechamiento del humedal, así como una estrategia para su protección bajo la figura de Reserva Ecológica Comunitaria o de Área Comunitaria de Conservación Ecológica. Ambas categorías se establecen por pueblos, comunidades y ejidos en terrenos de su propiedad para su preservación, protección y restauración de la biodiversidad y del equilibrio ecológico, sin modificar el régimen de propiedad. En el 2018, Pronatura, A. C., con recursos de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la CDMX (Seciti), elaboró materiales impresos y multimedia para la educación ambiental y la divulgación científica para la conservación de las aves acuáticas.

En los dos últimos años, la UAM Xochimilco desarrolló proyectos de investigación modular de la carrera de Biología; además de asistir al ejido de San Pedro Tláhuac para mejorar su capacidad institucional, y acceder a los fondos por retribución de servicios ambientales. La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) ha canalizado recursos a través del programa “Atlapetl” para conformar brigadas para la vigilancia ambiental, actividades de labranza para la conservación, y reforestación y saneamiento de canales. Asimismo, se contrató a un coordinador para la formulación e instrumentación de propuestas de protección, restauración y mantenimiento de los agroecosistemas, mediante acciones comunitarias y la retribución por servicios ecosistémicos, en el marco de los sistemas socioecológicos y la sostenibilidad de la región.

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[1] La Convención sobre humedales, conocida como Ramsar, se adoptó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975. Desde entonces, casi 90 por ciento de los Estados miembros de las Naciones Unidas de todas las regiones geográficas del planeta se han adherido al tratado, pasando a ser “Partes Contratantes”.

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