Cauce

Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

Cauce en línea

La transformación de la universidad, necesaria para el desarrollo social

Ideas que importan

Reportera: Verónica Ordóñez Hernández

Fotografías: José Ventura Flores

En la UAM Xochimilco, se realizó el “Primer Foro Universitario. Reflexiones desde las áreas de investigación”, el cual convocó la Comisión del Consejo Académico, encargada de evaluar las áreas de investigación, coordinada por la secretaria de la Unidad, la doctora María Angélica Buendía Espinosa.

En la inauguración del foro, el doctor José Antonio De los Reyes Heredia, rector general de la UAM, apuntó la necesidad de que las universidades se transformen y contribuyan al desarrollo de la sociedad, tomando a la investigación como herramienta fundamental de incidencia en la realidad económica, social y cultural del país.

Sugirió que para el cuestionamiento de la investigación, sus alcances y organización, se deben tomar en cuenta las potenciales amenazas a la salud pública, las restricciones de movilidad y el escenario presupuestal limitado que ya se vislumbra, tomando como experiencia la crisis por la pandemia de COVID-19, que transformó el campo de la educación.

El doctor dijo estar convencido de que en la revisión de la investigación en las universidades públicas se deben considerar factores como el impacto social de las actividades, y no únicamente el económico y/o referente a la investigación; en este sentido, alentó al diseño de estrategias para el uso inteligente del presupuesto destinado a la investigación, además de señalar la necesidad de compartir la infraestructura, recursos y proyectos entre las áreas y las unidades universitarias, para potenciar el alcance de los conocimientos generados.


El doctor Francisco Javier Soria López, rector de la Unidad Xochimilco, reconoció la labor de las áreas para la integración de la docencia, investigación y difusión que realizan los académicos; sin embargo, dijo, “son muchos los problemas visibles con la atomización, la individualización del trabajo y en muchos casos, la separación del binomio docencia-investigación que caracteriza a esta sede”.

Alentó al trabajo colectivo, abanderado por la Comisión,
entre las 65 áreas y los ayudantes de investigación, para la recuperación y creación de nuevos espacios de trabajo colegiado, la concreción del trabajo multi e inter disciplinario y el vínculo de los grupos de trabajo con los departamentos y sus pares. Al actuar así, expresó, “el debate redituará en la calidad del trabajo docente, orientado al desarrollo nacional de profesionales conscientes, críticos, comprometidos, capaces de aportar soluciones y nuevos conocimientos”, y por supuesto, de vincular el desarrollo con la sociedad a través de la divulgación.


La comisión evaluadora del periodo 2014-2017, recomendó
que el ejercicio cuatrianual sea permanente y colectivo, para
estimular nuevos indicadores y metodologías que equilibren
lo cuantitativo de lo cualitativo y mejorar los mecanismos de
financiamiento de la investigación.

Como preámbulo a los trabajos del foro, el doctor Romualdo
López Zárate, profesor-investigador de la Unidad Azcapotzalco,
dictó la conferencia “La carrera académica y las áreas de
investigación”. Señaló que el diseño de la carrera académica
implica retomar el proyecto original de vinculación de las funciones
de docencia, investigación y difusión de la institución, es decir, regresar a eso que “soñó el doctor Villarreal, que planteó el doctor Villoro, que pensó Castrejón Diez, que diseñó Víctor Bravo Ahuja y que se plasmó en la Ley Orgánica de la universidad”, un modelo de educación que da identidad a la UAM, dentro del conjunto de universidades públicas del país.


El doctor en educación evocó la historia desde el año 1974,
cuando el escritor y periodista Juan Villoro vislumbró para la UAM la formación de cuerpos académicos de alta preparación, consagrados a la investigación y la docencia, los cuales garantizarían la calidad


científica de la enseñanza desde el primer semestre —en aquel entonces—.

El Sistema Modular, revolucionario en la historia de la institución, concebido por el doctor Ramón Villarreal Pérez, primer rector de la universidad en el periodo de 1974 a 1978, integra la investigación y el servicio a la comunidad, a partir de la vinculación de la docencia, la investigación y la difusión, tres funciones que deben realizar las y los profesores, así como gestionar los departamentos, una figura fundamental plasmada
años después en la Ley Orgánica de la UAM.


En 1981, en el artículo tercero del Reglamento Orgánico se expresó el punto de vista del doctor Fernando Salmerón Roiz, rector general en el periodo de 1979 a 1981: “otorgar preponderancia a la investigación”. Fue así como las áreas y
los departamentos se abocaron a la investigación, los directores de división a la docencia y los rectores a la extensión y difusión de la cultura.

En 1989, la imposición de un Tabulador para Ingreso y Promoción del Personal Académico (TIPPA) acuñado con la frase “las actividades son producto de trabajo” visible, cuantificable y exhaustivo, cercenó las actividades docentes; la cuantificación y medición de los productos respondía a un contexto internacional y a un nuevo modo de organización regido por el productivismo, los resultados a corto plazo y la valoración cuantitativa de los productos.

El TIPPA y sus efectos negativos, como son el trabajo individual por alcanzar el puntaje anual a fin de acceder a becas, la minusvaloración del trabajo docente de licenciatura, la actividad

regida por la acumulación de puntos, el abandono de las tareas no redituables y la separación de la docencia y la investigación, entre otros, “fueron el punto de partida para alejarnos de nuestro modelo educativo innovador, ejemplo para las universidades autónomas de México, que han intentado replicarlo sin total éxito”, puntualizó López Zarate.

Quienes conocen del tema, expresó, sugieren cambiar la valoración de las actividades: modificar el concepto de área centrada en la investigación para darle un carácter transversal que incorpore las tres funciones de la universidad, así como diseñar una carrera académica que propicie el diálogo entre los pares, supere el individualismo y el productivismo y posibilite la coordinación y dirección a las autoridades en su ámbito de competencia.

El sistema académico que da identidad a la uam respecto al conjunto de universidades públicas del país, es lo que nos permite que 91% de los 2 900 profesores contratados sean de tiempo completo, porcentaje que, en el conjunto de las instituciones de educación superior autónomas a nivel nacional, es de apenas 30%

1 COMMENTARIO

  1. Me parecieron MUY importante las reflexiones de este ejercicio. Es de suma importancia el dictamen del Dr. López Zarate respecto a la separación de la investigación de la docencia y la servicio a la comunidad. Esto nos alejó del modelo innovador, sobre todo en Xochimilco. ¿Será demasiado tarde recuperar esta integración y, en particular, la extraordinaria aportación que hace el sistema modular en integrar estas importantes funciones? ¡El rescate del Tronco Interdivisional sería entre las labores prioritarias en este sentido!

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