Cauce

Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

Letras en línea

Simbiosis

Valeria Elizabeth Castillo Segura
Licenciatura en Administración
División de Ciencias Sociales y Humanidades

¿Alguna vez te has sentido la persona más miserable del mundo o que tu vida ya no tiene sentido por tener la peor de las suertes? Yo sí, cada desastre que afronté, sacó de inmediato lo peor en mí, parecía que tenía atado a mi ser un imán para los problemas y mala suerte.  Yo decía: “no puede haber alguien con peor suerte”.

Imagen: Archivo Canvas

Ante esta situación, típica en mi persona, una vez alguien me dijo:
–Es lógico pensar que todo está en contra nuestra, que nadie nos comprende cuando nos topamos con un día pesado. Cuando se trata de eso, hacemos todo un espectáculo para resaltar nuestro mal día.
Pero hubo algo que me dejó intrigada, esta persona replicó:
–Pensamos que los demás son egoístas al presumirnos sus logros y no apiadarse de uno; sin embargo, uno es el egoísta.
Yo me asombré y al segundo reproché:
–¿Cómo puede decir eso? El contar que tuvimos un mal día no es un acto de egoísmo.
–No es simplemente que lo cuentes, sino que le des una importancia –replicó.
–¿Importancia? ¿Acaso no tiene valor nada de lo que siento?
Esa hombre no tuvo intención de disimular la expresión de decepción en sus ojos, a lo que respondió:
–Estás viviendo a ciegas, hijo, todos tenemos pequeños contratiempos y pocos son los que realmente tienen un problema. El egoísmo está presente en cada acción que realizamos, aunque no lo veas; aunque sea indirectamente, el pensar que nuestra vida no podía estar peor es un acto egocéntrico. Ponte a pensar, nos exaltamos por tener un contratiempo y resaltamos que nadie más podría tener esa “pesadilla”, el decir que somo los peores para que sientan compasión, es ponerte a ti primero y después a los demás, cuando en primer lugar no debería ni siquiera existir el diálogo de estos contratiempos. Pensamos que hemos pasado por varias frustraciones.

Me preguntó:
–¿Has tenido alguna frustración?
Preocupado le contesté:
–¡Claro! Nadie me entiende, estoy solo en este lugar, me va demasiado mal en todo.

Imagen: Archivo Canvas

El hombre reía y reía.
–Hijo, ¿quieres saber de una frustración de verdad? Frustración es la que sintió Einstein cuando vio que sus descubrimientos sirvieron para fabricar la bomba atómica. Frustración la que sintió el capitán Smith cuando vio que el Titanic naufragó después de decir que ni Dios era capaz de hundirlo. Esas son verdaderas frustraciones y ¿dices que por no ser comprendido sientes una gran frustración? ¿Sabes que sí sería frustrante? La convivencia con alguien que ni siquiera sabe qué es frustración.
Te diré algo, cuando sepas diferenciar los problemas de tus contratiempos, aprenderás realmente a vivir.

Imagen: Archivo Canvas

Quedé anonadado, no lo podía creer. Ante la situación, después me puse a pensar: “todo este tiempo, llené de preocupaciones a aquellos que me extendían los brazos para consolarme, olvidando que también tenían sus propios problemas y que aun así estaban ahí”.
De ahí aprendí que ¡era un hombre afortunado! Pensé que hay quienes no tienen ni una moneda o con quien hablar. Por ello,  cuando sienta que soy el mejor, siempre habrá alguien por encima mío, y cuando me sienta inferior o que nadie puede vivir lo que estoy pasando, siempre habrá alguien con verdaderos problemas por encima de mis contratiempos.
Somos egoístas, somos humanos y errar es parte de nosotros; es lo que nos da la experiencia, pero nos han dotado con una sabiduría única con la que podemos elegir entre un camino individualista o uno colectivo.
¿Tiene solución tu problema? Si sí, entonces ¿qué te preocupa? ¿No tiene solución?, entonces ¿qué te preocupa?   

Imagen: Archivo Canvas

       

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