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La evaluación de políticas públicas: grandes desafíos

Reportera: Verónica Ordóñez Hernández

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Más de una decena de investigadores exponen, reflexionan y valoran los Avances recientes en la evaluación de políticas y programas públicos en el libro del mismo nombre, publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco, a través de la División de Ciencias Sociales y Humanidades.
La publicación, coordinada por las doctoras Angélica Rosas Huerta y Miriam Cardozo Brum, es el resultado de un proyecto que inició en 2020 en el Seminario Internacional de la maestría en Políticas Públicas.
La doctora Miriam Cardozo, primera coordinadora de la licenciatura en Política y Gestión Social de esta universidad, puntualizó que el objetivo del texto fue analizar el conjunto de determinantes de la evaluación, la calidad, así como la posibilidad de incidir y mejorar el desempeño de los programas, con el fin de generar mejores condiciones de vida y un impacto positivo en los aspectos de la organización previos al trabajo del evaluador.

El interés de la obra está dirigido al estudio de los factores que influyen en la calidad de las evaluaciones, desde el marco normativo, y el conjunto de elementos organizacionales de los órganos coordinadores, hasta la exploración de los procesos previos al trabajo del evaluador: su formación en las universidades, su proceso de convocatoria, selección y su contratación.

La doctora en Ciencias Políticas y Sociales hizo eco del título del libro al mencionar como avances importantes —en el caso de Chile, Perú, Colombia y México—, la creación de órganos de evaluación en los estados y su expansión en los últimos diez años; la autonomía de los órganos de evaluación que forman parte de la administración pública (aunque no se ejerce del todo); la posibilidad de proponer un presupuesto y la ampliación de las funciones y atribuciones de los órganos evaluadores.

Fue enfática al destacar dos aspectos en relación con la creación de órganos y cambios en el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) a partir de 2019: la reducción a 17 programas evaluados, en los que además se realiza trabajo de campo. Desde su punto de vista, esto permite ir a fondo y terminar con la superficialidad en la que había caído Coneval. “La paradoja —dijo— es que los diseños de las evaluaciones mantienen la rigidez con preguntas y respuestas acotadas”.
Otro cambio que avanza con lentitud es la preparación de profesionales, y esto se debe al reducido número de instituciones que imparten esa formación, y a los altos costos de acceso a los escasos espacios. Estos escenarios llevan a la formación autodidacta y casi casual del evaluador.
A propósito del libro realizado durante la pandemia del covid-19, el maestro Pablo Yanes Rizo, coordinador de Investigación de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para México, Centroamérica, Cuba, República Dominicana y Haití, emitió una reflexión crítica respecto a la naturaleza de la evaluación, su uso y los modelos institucionales de ésta.
Tres elementos centrales, a decir del funcionario, deben debatirse para entender el trabajo de la evaluación y el desarrollo de la producción del conocimiento, con la finalidad de generar un proceso deliberativo y participativo de construcción de la decisión.
El maestro en Gobierno y Asuntos Públicos observó que desde hace muchos años existe

una falta de interés en la evaluación y persiste una nula autonomía de los órganos, profundizada por la expansión de los sistemas de monitoreo. Como ejemplo están la Ciudad de México y el estado de Durango, entidades que, a pesar de su autonomía con rango constitucional, operan bajo la Ley General de Desarrollo Social.
Respecto al uso de la evaluación, Yanes Rizo criticó el desempeño instrumentalista de esta ley, que desde su punto de vista, debe ir más allá de la consultoría; es decir, debe ser un bien público que contribuya al crecimiento del acervo del conocimiento; un instrumento en las políticas públicas, programas, y acciones, y un factor central en el enriquecimiento de la agenda pública. Expresó la necesidad de contar con otro método que permita el crecimiento económico, la igualdad social y la sustentabilidad ambiental; “conciliar estas tres dimensiones implicará una redefinición de la hiperglobalización, una discusión sobre la gobernanza internacional y una nueva ecuación Estado- mercado-sociedad. En este contexto debemos preguntarnos si el cambio implicará una nueva mirada de lo estatal y lo institucional y, de la naturaleza, su uso e institucionalidad de la evaluación”. El maestro Yanes concluyó alertando sobre las inminentes transformaciones del Estado, la estatalidad y la institucionalidad, así como en la necesidad de pensar hacia atrás la evaluación para revalorar lo que hemos hecho y hacia adelante para estar a la altura de los nuevos cambios que seguramente van a venir y nos van a sorprender.

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