Cauce

Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

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El pueblo de San Nicolás Totolapan como ejemplo de resistencia comunitaria

Paradigmas

César Mirafuentes de la Rosa
Estudiante del Doctorado en Ciencias Económicas
cesar.mirafuentesuamx@gmail.com
Ivonne Angélica Flores Solares
Maestra en Ciencias Económicas
ivonne.angelica.fssl@gmail.com

Edificio ejidal de San Nicolás Totolapan, 2020, México
Ivonne Flores

Introducción

Los conflictos ambientales que hoy en día se gestan en la metrópoli de la Ciudad de México (CDMX) están vinculados al proceso de expansión urbana, dado que su realización implica la constante degradación del medio ambiente; en el sentido de que reducen los pocos ecosistemas que aún existen dentro de la ciudad, los cuales, a través de sus ciclos naturales, brindan a toda la población de la zona metropolitana servicios ambientales o ecológicos [1] necesarios para la supervivencia. Frente a este escenario, que amenaza con la destrucción del medio ambiente, aparecen resistencias que se oponen a dicho proceso, muchas de las cuales se manifiestan a través de las comunidades de la CDMX, que se constituyen bajo la denominación de pueblos y barrios originarios. El presente artículo describe el caso del pueblo de San Nicolás Totolapan (SNT), localizado en la alcaldía Magdalena Contreras, como una muestra de resistencia comunitaria, ante el embate de la urbanización desmedida, a fin de de salvaguardar su patrimonio natural, en una defensa a favor del medio ambiente.

Antes de describir el contexto actual e histórico de la defensa del medio ambiente en el pueblo de SNT es indispensable reflexionar teóricamente en torno al proceso de expansión urbana, pues se considera que sólo así es posible determinar el origen su relación antagónica con la conservación y el resguardo de los ecosistemas que se localizan en las metrópolis. Para abordar la relación entre conflictos ambientales y expansión urbana se requiere partir de la cuestión social, la cual hace referencia a los distintos problemas que surgen con el desarrollo del capitalismo, tales como la desigualdad económica y social, la pobreza, entre otros. Para Ziccardi (2016), la cuestión social aparece a fines del Siglo XIX, cuando diversas organizaciones de trabajadores exigen una mejora en sus condiciones de vida, dado el avance progresivo de la miseria y la degradación humana que padecía la clase trabajadora, lo cual se debió al hecho de que los derechos humanos y sociales fueron relegados de las estructuras políticas y jurídicas a fin no interferir con las libres fuerzas del mercado, bajo el argumento de que ellas garantizan la mayor eficiencia y bienestar social; derivado de la ideología capitalista.

En consecuencia, la cuestión urbana deriva de la social, porque de ésta emergen las malas condiciones de vida que prevalecen en las ciudades (Ziccardi, 2016). En este sentido, la ciudad funge como

un elemento fundamental para capitalismo, en palabras de Andy Marrifield (2019: 29-30): “… la ciudad desempeña un papel especial en el capitalismo y, de hecho, fue importante para el nacimiento del propio capitalismo. La ciudad asume un papel doble: es, por un lado, motor para la acumulación de capital y, por el otro, lugar de lucha social de clases”. Esta delimitación de la cuestión urbana y la ciudad deviene de una perspectiva marxista, la cual será utilizada para abordar la expansión urbana.

Desde la teoría marxista, la cuestión urbana ha sido tratada principalmente por autores como Manuel Castells (1972), David Harvey (1973) y Henri Lefebvre (1974); sin embargo, Castells y Harvey son quienes han tenido mayor incidencia en los estudios urbanos desde esta visión. Para ambos autores, lo urbano representa un proceso de reproducción, pero de diferente naturaleza. Para Castells lo urbano tiene su origen en la reproducción social, específicamente en la reproducción de la fuerza de trabajo, de esta forma justifica que la ciudad representa un espacio en donde se realiza un consumo colectivo de mercancías con fines reproductivos de la fuerza de trabajo. En cambio, para Harvey la reproducción no está relacionada con la fuerza de trabajo, sino con la del capital. Considera que lo urbano se define por la reproducción del capital, esto hace que su análisis sea más dinámico, pues la ciudad se vuelve un espacio productivo. Harvey le dota al suelo urbano el atributo de mercancía, como un lugar de apropiación de rentas. Es por ello que se considera que la teoría de Harvey explica mejor la expansión urbana, razón por la que en los siguientes párrafos se describirá brevemente, y se determinará la razón de los conflictos ambientales.

La expansión urbana en San Nicolás Totolapan como fuente de los conflictos ambientales actuales

De acuerdo con datos e información de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) de la CDMX, durante el periodo de 2002 a 2020 esta instancia ha realizado un total de 956 investigaciones con respecto a denuncias ciudadanas e investigaciones de oficio en la alcaldía Magdalena Contreras; todas ellas vinculadas a materia de medio ambiente y ordenamiento territorial. A continuación, se muestra un desglose, de acuerdo con la clasificación hecha por la PAOT, de todas las denuncias e investigaciones de oficio aludidas:

Figura 1. Clasificación de las denuncias ciudadanas e investigaciones de oficio atendidas por la PAOT de 2002 a 2020 en la alcaldía Magdalena Contreras

En la Figura 1 se puede observar que, la PAOT ha llevado a cabo más investigaciones con relación al uso de suelo. [2] Una breve exploración de los expedientes correspondientes al uso de suelo muestra que en la alcaldía Magdalena Contreras existen irregularidades, las cuales derivan en conflictos comunitarios con respecto a la infraestructura construida en distintos predios, localizados en diferentes colonias y pueblos de dicha demarcación; y el tipo de uso suelo autorizado, puesto que no hay una relación correspondiente entre ambos, al contrario, es divergente, ya que en su mayoría se trata de predios en que está prohibida la edificación de cualquier tipo de infraestructura, ya sea para vivienda, servicio, comercio o industria, pues se localizan en áreas verdes o de conservación, [3] las cuales están protegidas por el gobierno de la CDMX. De tal suerte que los conflictos derivados del uso de suelo están fuertemente vinculados al creciente proceso de urbanización que vive la demarcación Magdalena Contreras, el cual crea fricciones con la conservación y protección del medio ambiente y las comunidades de los pueblos y barrios originarios, quienes se asumen como afectados. Puesto que la urbanización trae consigo el deterioro de servicios ambientales, a causa de la destrucción y reducción de los ecosistemas endémicos, los cuales no sólo benefician a la población local, sino también a toda aquella que habita en la región del Valle de México. Asimismo, la expansión de la mancha urbana incrementa la probabilidad de saturar la infraestructura de distribución de agua potable, hospedar a fauna nociva e invasiva y de padecer distintas enfermedades relacionadas con la contaminación, todo ello a causa de un incremento en la población y, por ende, de los residuos y desechos orgánicos e inorgánicos. En consecuencia, son las comunidades de los pueblos y barrios originarios quienes más padecen los efectos nocivos de los procesos de urbanización, lo cual produce un cambio en la dinámica social y una alteración del plan de vida comunitario e individual.

Recientemente, la periodista Dulce Olvera (2020) publicó una nota en donde describe que el pueblo de snt ha sido víctima de despojos, invasiones y presiones de cambio de uso de suelo sobre una parte de su territorio, el cual se constituye como una zona boscosa, considerada como área natural protegida y zona ecológica comunitaria desde 2006, y que, además, es parte de su patrimonio natural. El bosque de SNT posee una concepción que va más allá de su definición como ecosistema, pues dota de identidad y sentido de pertenencia a sus habitantes, y es un territorio de donde emergen procesos de producción agroecológica local que constituyen parte de las actividades económicas de la comunidad. Por lo tanto, el bosque está inmerso en una dinámica social y económica propia de SNT, y su reducción, provocada por la urbanización, no sólo representa un atentado en contra del medio ambiente, sino también una amenaza directa para la estructura social y económica que da cohesión a la comunidad. De acuerdo con datos obtenidos de la PAOT, entre 2002 y 2020 las denuncias e investigaciones de oficio que provenían de SNT estuvieron relacionadas, mayormente, con el uso de suelo. Los cuales están vinculados con la construcción de viviendas y el depósito de residuos inorgánicos, tanto en la zona urbana de la comunidad como en las cercanías al bosque. De manera general, se puede decir que hoy en día existe un proceso de urbanización desmesurada sobre todo el territorio de la comunidad de SNT. El actual conflicto ambiental, entre urbanización y defensa del patrimonio natural, tiene como protagonistas, por un lado, a la comunidad del pueblo de SNT, y por otro, al capital. Sin embargo, en SNT existe una memoria histórica que demuestra que la defensa de su territorio no es nueva y, precisamente estos antecedentes históricos la han vuelto una comunidad consciente de la lucha para salvaguardar el territorio en el que se encuentra su patrimonio cultural.

Memoria histórica de la defensa de los recursos naturales en San Nicolás Totolapan

La época colonial

De acuerdo con códice náhuatl traducido en 1866, el pueblo de snt se conformó en 1535, pero su oficialización se realizó hasta el año 1563, cuando la corona española le otorga, a través del virrey Luis de Velasco, siete mil varas para su uso (Rivera, 1987), específicamente con la condicionante de no tener usufructo de estas. Según Sánchez (2020), esta reorganización se derivó de un decrecimiento de la población indígena; por esta razón, el gobierno español reubicó a indios en pueblos alejados del centro de la ciudad, pues la finalidad era tener un mayor control sobre ellos a través de la evangelización, pero al mismo tiempo, especialmente, para tener control sobre sus espacios y recursos.

Las actividades que se realizaban durante esta época eran: la siembra de maíz, nopal y maguey. Respecto a la crianza de animales, los guajolotes eran los preferidos de los habitantes; justamente de ahí proviene el nombre del pueblo, (Chavoya, Rivera y Sánchez) de una combinación de un santo católico, snt y el topónimo náhuatl “aves sobre el agua” (totol, guajolote).

Rivera y Sánchez, mencionan que la cotidianidad del pueblo estuvo influenciada por la Hacienda de San Nicolas de Eslava (Islava), que se encuentra muy cerca del pueblo, el virrey Luis de Velasco vendió estas tierras para su explotación. Por esta razón, a finales del siglo XVIII y hasta finales del siglo XIX, hubo constantes enfrentamientos entre los pobladores de snt y los distintos dueños, pues por una parte los pobladores reclamaban el acceso a estos espacios y recursos, pues eran esenciales para su sobrevivencia y, por otro lado, los dueños reclamaban su propiedad. La principal disputa era por los recursos naturales, en particular por el agua. En 1783 hubo enfrentamientos, ya que la hacienda había modificado el curso del río de Eslava para su uso exclusivo, finalmente los pobladores de snt invadieron la hacienda para romper las represas y permitir el flujo del agua otra vez.

Los autores consultados hasta ahora consideran que, por una parte, todos los conflictos durante la época colonial estuvieron enmarcados en injusticias, donde los hacendados eran quienes obtenían las ventajas por parte de la corona española, y una constante lucha por el acceso y la restitución de los recursos que estuvo llena de momentos violentos, pese a que siempre se resolvió por las vías institucionales.

La defensa del agua

Durante el siglo XIX las disputas con la Hacienda de Eslava continuaron, pero se enmarcan en un contexto específico, pues de acuerdo con Portillo (2019), la hacienda ya no tenía actividad productiva importante para la producción de alimentos, por lo cual su único objetivo era el abastecimiento de madera para las fábricas[4] cercanas al pueblo.

En este contexto, diferentes factores influyeron en el avance de la producción industrial en el suroeste de la ciudad. Por una parte, hubo un impulso desde el gobierno de Porfirio Díaz, pues se concesionó el uso de legal del agua del Río Magdalena y se realizó la instalación de dínamos eléctricos, los cuales generaban energía a través del cauce del río para el uso específico de las fábricas de la zona. Otro factor que influyó fue, como lo mencionan varios autores, que la producción local de alimentos no era suficiente para que los habitantes del pueblo se ocuparan de tiempo completo en la producción agrícola, por esta razón hubo una mediana aceptación pues dichas fábricas proporcionaban trabajo a los locales. Finalmente, el ferrocarril México-Cuernavaca, fungió un papel trascendental para la conexión y la distribución de las mercancías producidas.

Iglesia de San Nicolás Totolapan”, Ca. 1940, México

A pesar de que por algunos habitantes de la zona consideraban positiva la actividad fabril, también existían inconformidades. Sánchez (2020) menciona que las malas condiciones de trabajo en esas fábricas también configuraron el carácter de resistencia, pues en varias ocasiones se atentó contra estas fábricas y los dínamos. Si bien es cierto que autores como Rivera, consideran que estas movilizaciones sociales y obreras eran impulsadas por la simpatía de los habitantes de SNT al ejército zapatista, se debe de considera que es bien sabido el ejército zapatista actuaba con violencia para sus fines políticos, en este caso los zapatistas encontraron un bastión de lucha y de presión un bastión de lucha y de presión en el pueblo de SNT contra el gobierno situado en la Ciudad de México.

La transición a suelo ejidal

Así como lo menciona Sánchez y Rivera, el 22 de diciembre de 1920 los pobladores del pueblo del SNT solicitaron ante la Comisión Local Agraria del Distrito Federal (CLA), la restitución de las propiedades y recursos de las que fueron despojadas, sus tierras, montes y aguas,[5] ya que de acuerdo con su argumentación les pertenecía desde época de la colonia. Denunciaron a varios propietarios de haciendas y fábricas, entre ellos, al dueño de la Hacienda de Eslava.

No obstante, la cla falló en contra del pueblo, pues consideraron que el título de posesión que presentaron era falso. Se determinó que los materiales utilizados no correspondían a la época de la colonia; sin embargo, dos años después (1924) los pobladores de snt recibieron por primera vez una dotación de tierras. Este primer proceso de ampliación terminó en el año de 1939, cuando el presidente Lázaro Cárdenas extendió el ejido a 1404 ha.

El proceso primer proceso de urbanización del ejido

En la década de los cuarenta del Siglo XX, con el modelo económico de sustitución de importaciones, el país cambió, se desaceleró el impulso al campo y se concentraron fuerzas para constituir una industria eficiente en el país. Lo que implicó un proceso de desarrollo horizontal, generando el área metropolitana de la cdmx.

Lo anterior implicó una expansión territorial para la construcción de obras públicas, que constituyó una reducción de 1950 hectáreas, lo que equivalía a poco más del 59% del total de las tierras ejidales existentes, del entonces Distrito Federal (Rivera, 1987). En lo que respecta al pueblo de SNT, el crecimiento de las familias ejidales propició una solicitud para una delimitación de una nueva área urbana, para la cual se destinó la más pedregosa del ejido, ya que era la menos útil para el aprovechamiento de los cultivos. Es así como a través de una organización interna, la comisión del ejido, comienzan los repartos de las tierras. Sin embargo, esta organización estuvo plaga de irregularidades y corrupción. Aunado a que la velocidad de expansión de la ciudad rebasó la capacidad de vigilancia del ejido, por ello comenzaron los asentamientos irregulares.

Finalmente, con la modificación al artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se frenó el reparto agrario y se facultó a los propietarios de las tierras ejidales para la venta de sus propiedades al sector privado.

La reforma de del sexenio Salinista, tuvo como finalidad la enajenación y usufructo de la propiedad ejidal por parte del sector privado, y dado que los campesinos no contaban con la tecnología y recursos económicos para llevar a cabo plenamente sus actividades agrícolas, por el desamparo económico y social del gobierno, se vieron en la necesidad de vender sus propiedades. Bajo este contexto, el capital encontró nuevos espacios donde expandirse, con dos fines: el primero, apropiarse de más rentas y, el segundo, expulsar a la fuerza de trabajo a lugares en donde su reproducción fuera posible sin estar precisamente dentro la ciudad. Esto provocó la invasión, despojo y disputas de uso de suelo en territorios como el que comprende el pueblo de snt, que actualmente se sigue resistiendo a la urbanización desmedida.

Harvey y los ajustes geográficos

Para tratar de clarificar los procesos urbanísticos que se han vivido en el pueblo de SNT, es importante retomar, dos propuestas teóricas desde la economía. Por una parte, tenemos el análisis de tendencias a largo plazo llevado a cabo por algunos marxistas, de entre los cuales retomaremos la visión de Abelardo Mariña (2019) y, por otra, la idea de Harvey respecto a las modificaciones geográficas, derivadas de las necesidades del sistema económico, con la intención de explicar que las modificaciones urbanísticas que tuvieron especial auge en a partir de los años de 1970.

Si bien es cierto, existieron ciertas condiciones sociales, especialmente políticas que fomentaron la explotación el uso del suelo de manera especialmente urbana, lo que está de fondo y lo que ha impulsado las nuevas configuraciones del uso de suelo, es la caracterización de una tendencia de una onda larga de lento crecimiento que a continuación describiremos.

Es preciso entonces caracterizar una onda larga de lento crecimiento, de acuerdo con Mariña (2019:21), son periodos de “largo plazo con lento dinamismo de la actividad económica y del empleo, del deterioro del poder de compra de las remuneraciones y de sus condiciones de trabajo, así como de una relativa inestabilidad en los precios.” Lo que implica una tasa general de ganancia baja, la cual proviene del impulso de una onda larga expansiva, por esta razón, los mecanismos de valorización financieros, es decir, los especulativos son la vía de escape para los capitales con expectativas de valorización productiva porque la rentabilidad es decreciente, la competencia entre capitales, así como entre los trabajadores se incrementa Las bases sociales, económicas, políticas e institucionales que se crearon en la fase de una onda expansiva, empiezan a tener contradicciones en la etapa de crisis de acumulación.

Cuadrangular de la hacienda, 1974, México
Fondo personal familia Motte, Josué Portillo Motte

Esta caída en la tasa de ganancia provoca ciertos mecanismos para hacerle frente, entre los que menciona Mariña son la reducción de los salarios para la disminución de costos de producción, la orientación de la inversión en formas financieras y especulativas, y se añade otro elemento, esto es lo que Harvey considera, ajustes espacio-temporales.

En lo que respecta a las formas de recuperación o de componer la tendencia de la sobreacumulación o la caída de la tasa de ganancia, se puede recurrir a la devaluación del capital o a la destrucción del mismo, pero lo que corresponde especialmente al movimiento geográfico, el capitalismo: “crea necesariamente un paisaje físico a su propia imagen y semejanza en un momento, para destruirlo luego. Esta es la historia de la destrucción creativa (con todas sus consecuencias sociales y ambientales negativas)”. Esta declaración permite entender que los elementos de mitigación presentados pueden ser de mediano plazo, pero no detiene la crisis sistemática del capitalismo, aunado con la devastación del espacio que deja a su paso, es así como Mariña menciona que estas crisis coexisten sin que haya manera que pueda haber una forma rentable de combinarse.

Recuperando entonces estas posturas teorías, podemos señalar que los procesos de urbanización acelerados que experimentó el pueblo de SNT, sobre todo a partir de la década de 1970, corresponde a una forma expresada de expansión geográfica como respuesta de la crisis mundial que inició por el aumento del precio del petróleo y, de acuerdo con Mariña,

continuamos sumergidos en esta onda de largo plazo. Cabe señalar que, aunque ha habido modificaciones geográficas no han significado que los habitantes se queden sin plan de acción, pues gracias a su movilización, algunos de sus espacios se han respetado e, incluso, se han recuperado.

Consideraciones finales

Podemos observar que, si bien han existido problemas en el proceso de urbanización a partir de 1970 y disputas internas en el pueblo de SNT derivadas de la mala administración de recursos del ejido, éstas no se encuentran excluidas de las dinámicas de acumulación capitalista, más bien responden a estos procesos. Tal hecho no invisibiliza el trabajo comunitario que han realizado los habitantes de SNT que se ha forjado históricamente, ya que reconocen la importancia de su patrimonio cultural para la ciudad, tanto que en 2006 parte del ejido de SNT se convirtió en área natural protegida, la seguridad de esta área está garantizada por los propio ejidatarios y sus familias.

Por otra parte, la comunidad, como sujeto revolucionario, ofrece una forma de organización alternativa al capitalismo o más bien que intenta su superación. En este sentido, los pueblos y barrios originarios de la CDMX tienen derecho a decir no a cualquier proceso que atente contra su estructura de cohesión interna, pero sobre todo que dañe y destruya su patrimonio natural, por lo que la constitución de la comunidad como oposición al capitalismo es fundamental para evitar la catástrofe medio ambiental.

Viacrucis de semana santa, 1974, México
Fondo personal familia Motte, Josué Portillo Motte

[1] De acuerdo con Mireya I. Gispert (2010) los ecosistemas poseen ciclos naturales que proporcionan a los seres humanos servicios ecosistémicos o ambientales, tales como reducción de la temperatura de la Tierra, purificación de la atmósfera, generación de agua y alimentos, control de plagas, entre otros. Es por ello que la preservación de los ecosistemas es muy importante, pues cumplen funciones elementales para la vida humana y de todas especies y organismos vivos que habitan en el planeta.

[2] Vale la pena mencionar que en la cdmx existen cinco tipos de uso de suelo: habitacional, comercial, de servicios, industrial y áreas verdes. Sólo en los primeros cuatro es posible la edificación de algún tipo de infraestructura, con características están sujetas a la legislación vigente en materia de uso de suelo y ordenamiento territorial.

[3] El suelo de conservación incluye rescate ecológico, preservación ecológica y producción rural agroindustrial.

[4] Las fábricas aledañas al pueblo eran: El Águila, Santa Teresa, La Hormiga, Loreto y Peña Pobre. (Sánchez, 2020; 37).

[5] De acuerdo con lo mencionado por Rivera (1987), la extensión del pueblo de SNT hasta antes de la repartición de tierras 168 ha, en comparación con la extensión de la Hacienda de Eslava que contaba con 4,642 ha, lo cual muestra la magnitud del despojo sufrido por los habitantes del pueblo de SNT.

Iglesia de San Nicolás Totolapan, 2020, México
Ivonne Flores

Referencias bibliográficas:

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Merrifield, Andy. (2019). The New Urban Cuestion. Londres: Pluto Press.

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Olvera, Dulce. (2020). “Las áreas protegidas en la cdmx están amenazadas por centros comerciales, despojos, puentes…” en, Sin Embargo, Recuperado de https://www.sinembargo.mx/21-11-2020/3895405.

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