Cauce

Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

Cauce en línea

La carta que jamás leerás

Letras en línea

Karen Bautista García
Estudiante de la Unidad Xochimilco

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Ángel:

Ya ha pasado mucho tiempo y aún te veo en cualquier lugar al que voy, tu recuerdo me persigue en todo momento, mi mente se siente atormentada por ti; el amor no debería de doler, pero esto duele.

Es increíble como el tiempo se encarga de cambiar todo, hace un año seguíamos juntos y hoy empecé a borrar todo lo que tenía de ti. Te esperé cuatro meses desde que decidí irme. No me alejé del todo en este tiempo, seguía a tu lado, no como antes pero ahí estaba para ti; sin embargo, ya es hora de irme ¿no?

He leído en todos lados que el amor te hace feliz, es verdad, pero al final el amor te hace sufrir y si eso ocurre, entonces no es amor. Me cuesta como no tienes idea el dejarte ir. No te preocupes estaré bien, aunque es tonto decirte que no te preocupes, ya que desde hace mucho tiempo no te preocupas por mí, y no lo niegues, esa es la verdad, sólo por una vez admite la verdad.

Ojalá me la hubieras dicho, pero tu excusa siempre fue que no sabías cómo decirla. Desde esa vez juré que yo sería quien rompiera mi corazón y créeme, hubiera sido mejor que lo hubieras hecho tú: ha sido tan doloroso romperme el corazón.

Primero te alejas de todo y lloras hasta quedarte dormida, dudo que hayas llorado por mí de esa manera; en segundo lugar te aferras a la idea de que todo fue una mentira –absolutamente todo–  y dejas que tu mente se encargue de hacerte sufrir. En la tercera etapa aceptas que has sido muy ingenua y, en cada paso que es fácil escribir pero difícil vivir, vas sintiendo cómo te rompes. Eso jamás lo entenderás.

Al final te di todo y hasta el último momento me demostraste que nunca debí de haberme enamorado de ti. Si escribiera todo lo que vivimos, haría un libro completo de cada momento de nuestra historia juntos. Quienes lo leyeran, descubrirían lo feliz que fui, pero también lo infeliz que se volvió todo esto.

Hoy tomaré un nuevo camino y seguiré escribiendo nuevas historias, uniré todos los pedazos de mí corazón y alma y, al igual que tú, también tengo el derecho de irme sin decirte nada. No te debo ni me debes explicaciones. Esta carta jamás llegará a tus manos y tampoco sabrás más de mí.

Ésta es una historia –de un comienzo difícil– de la que decidí ser autora y tú fuiste mi cómplice en cada línea escrita, pero esta vez no tiene final feliz, porque nunca fuiste sincero.

Adiós

Atentamente

La chica que nunca fue tuya

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