Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

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Atleta y trabajador universitario se puso la camiseta y ganó por la UAM-X

 “Ser trabajador de la Universidad Autónoma Metropolitana en la Unidad Xochimilco no sólo es un privilegio laboral, sino que representa un apego de corazón, una identidad. La UAM nos brinda múltiples formas de darle sentido a nuestras vidas. Esta es la razón por la que por tres décadas en mi estancia laboral en la UAM-X me propuse representar a esta universidad en certámenes atléticos con honor y dignidad”; señaló Liborio Camacho Hernández, trabajador administrativo con el cargo de cajero en la cafetería de esta Unidad.

En entrevista para Cauce, pocos meses antes de que decidiera retirarse de esta Casa abierta al tiempo, “su otra casa”, Liborio, el deportista veterano, compartió sus logros y su pasión por el atletismo.

 Al recibirnos en el comedor de la UAM-X, tenía sobre una mesa más de 300 medallas ganadas en más de 350 competencias atléticas, en representación de la UAM, así como una camiseta que en el pecho llevaba impreso el logotipo de esta universidad y el número 78.

“Esta entrevista representa un momento de gratitud. Después de 36 años como corredor y de representar a la UAM Xochimilco, anuncio mi retiro como representante deportivo debido a mi próxima jubilación. También es la oportunidad para agradecer el apoyo que la UAM nos brindó a los corredores trabajadores y trabajadoras de esta unidad, un respaldo que permitió que muchos alcanzáramos un alto nivel competitivo”.

La historia en el deporte para Liborio comenzó desde niño, jugando futbol. Como adulto participaba en los torneos de esta disciplina deportiva con los trabajadores del SITUAM, a veces contra los estudiantes, que eran más jóvenes. Una grave lesión en la rodilla cambió su vida. Le dijeron que no podría seguir en la práctica deportiva y que posiblemente un bastón lo acompañaría en su andar toda la vida, por lo que, acostumbrado a la disciplina deportiva, comenzó a trotar, actividad que ayudó como parte de su rehabilitación; “después se volvió un hábito, más tarde una pasión y finalmente una forma de vida”.

En 1995, la maestra Marina Altagracia Martínez, quien era secretaria de la UAM Xochimilco, concedió la representación deportiva de la “Carrera de Fondo” a Las Ranas de la UAM-X, un grupo de veinte trabajadoras y trabajadores administrativos, atletas de esta unidad, quienes lograron excelentes resultados. En 2015 dicho apoyo concluyó. “Desde entonces he seguido representando a la Universidad con recursos propios, porque siempre ha sido un orgullo portar su emblema en mi pecho y en el alma”, aseveró.

El corredor veterano, con un rostro lleno de satisfacción y al mismo tiempo con mirada cristalina, agradeció a su entrenador, Antonio Ibarra, y el apoyo de su esposa, María de Jesús Ruiz Contreras, quienes fueron fundamentales en el proceso de recuperación y determinantes en la decisión de dedicarse al atletismo.

¿Qué encontró el experimentado atleta en la carrera de fondo que no hallara en otros deportes?, con profundo sentir señaló: “La libertad. Correr me permite disfrutar la naturaleza, el aire, el paisaje y estar en contacto conmigo. Es un deporte que enseña a valorar lo que nos rodea, lo sencillo, lo elemental; con ello desarrollar fortaleza física y mental ante tanta inmensidad que puede representar una montaña, el desierto o la arena de una playa”.

De más de tres centenares de carreras, algunas de 10 kilómetros hasta maratones, Liborio destacó dos memorables. La carrera de 10 kilómetros, en 2024, en Chetumal, Quintana Roo, donde compitió con 45 grados de temperatura y alta humedad, y a pesar de sufrir una fuerte deshidratación, obtuvo la medalla de plata gracias a la preparación física y mental con la que contaba. La otra, más reciente, fue la Carrera Global Bimbo, donde consiguió el tercer lugar tras enfrentar un cambio inesperado en la ruta que modificó sus tiempos.

“En las carreras, como en la vida, no siempre existen satisfacciones. He visto accidentes graves ocurridos a mis compañeros en competencias e incluso fallecimientos durante las rutas atléticas. El deporte exige amplia preparación, autoconocimiento de tus capacidades, constancia, respeto por los límites del cuerpo y mucha responsabilidad”, aseveró el trabajador-maratonista de la UAM-X.

Era indispensable preguntarle cómo logró combinar el trabajo con un entrenamiento de alto rendimiento, a lo que contestó: “Con organización de los tiempos y disciplina. Siempre encontré tiempo para entrenar, levantándome muy temprano. Además, mi esposa, que ya trascendió, hizo posible que pudiera dedicar largas horas a la preparación para maratones con su apoyo e impulso”.

A sus 78 años, cumplidos el pasado 23 de julio, Liborio mantiene un buen estado físico, el ejercicio constante ha sido la clave. “Correr fortalece el cuerpo, ayuda a conservar la autonomía y mejora la calidad de vida. Mi objetivo siempre ha sido llegar a la vejez con independencia”, expresó con la sonrisa que le caracteriza.

El retiro laboral ¿significará un adiós al deporte de alto rendimiento? ¡Absolutamente no!, contestó Liborio, quien, afirmó, seguirá con su rutina de ejercicios, pero además ampliará una faceta que ya ha llevado a cabo por años, ser entrenador de corredores y corredoras de distintas partes del país. “Me gustaría formar nuevos grupos, especialmente entre los trabajadores de la Universidad.  Ya lo realizo gratuitamente porque disfruto compartir mi experiencia”.

Liborio se ha preparado en la enseñanza deportiva, tanto a nivel de entrenador, como atleta y en el tema de nutrición para el deporte, además de la más importante, la preparación psico-física del deportista en diplomados y cursos en la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme).

En estas líneas, Liborio deja un mensaje para la comunidad universitaria: “Hagan ejercicio. No existe una solución mágica para la salud, pero la actividad física siempre mejorará la calidad de vida y permitirá llegar a la vejez con mayor autonomía. Quien quiera iniciarse en la carrera de fondo encontrará en mí un apoyo, un amigo”