Tercera feria de la alimentación sostenible, un puente entre el conocimiento académico y el conocimiento encarnado
Reportera: Verónica Ordóñez Hernández
Cooperativas, organizaciones campesinas, productores y colectivos estudiantiles se unieron con la comunidad de la Unidad Xochimilco, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-X), para compartir saberes y reflexiones en torno a la alimentación, un acto de resistencia, cuidado y amor, desde el que se decide el futuro civilizatorio.
Lo anterior se dio en el marco del “Festival de la alimentación sostenible 2026: Territorios que alimentan la vida: soberanía, comunidad y futuro”, que cada año convoca la doctora Patricia Couturier Bañuelos, coordinadora de la Red de Investigación en Economía Social y Solidaria de la UAM (IFESSUAM) y profesora investigadora del Departamento de Producción Económica de esta Unidad.

En la jornada del martes 23 de junio, cooperativas, colectivos y organizaciones se instalaron en el Centro Cultural de la Unidad para participar en conversatorios sobre soberanía alimentaria, comunidad y sustentabilidad, así como talleres de inteligencia artificial y tecnologías al servicio de la economía social y solidaria.
En la inauguración, la doctora María Angélica Buendía Espinosa, rectora de la Unidad, reconoció el trabajo que la doctora Patricia Couturier realiza desde la Red y que trasciende al estudiantado a través del sistema modular.

La doctora Buendía refirió que la UAM Xochimilco forma parte de una región con una riqueza ambiental, cultural y productiva, en la que persisten conocimientos, prácticas y experiencias comunitarias que exponen distintas formas de relacionarnos con la alimentación, el cuidado del entorno, la vida colectiva y el amor a la tierra.
Dijo que estos espacios fortalecen el compromiso que la universidad tiene de generar conocimiento, formar profesionales y contribuir a la comprensión de los problemas que afectan a nuestras comunidades.

Al mensaje de bienvenida se sumó la doctora Couturier Bañuelos, quien proyectó el encuentro como un espacio para abrir caminos y crear compromisos. “Hoy”, dijo, “compartimos saberes y el alma del pueblo, celebramos lo que ya existe y recordamos que alimentar es un verbo político, poético, amoroso y humano”.
La académica impartió la conferencia inaugural en la que estableció la importancia de la comida como el momento en el que construye comunidad. Un acto que observó desde tres perspectivas: El territorio como un tejido de relaciones entre la tierra, la memoria y la comunidad. La disputa entre quienes ven la comida como mercancía y quienes la ven como derecho y vida, Y la esperanza que se practica y se cultiva con el trabajo de los pueblos.

“La tierra como un recurso monetario anula la historia, la memoria y la relación que sostiene a los pueblos. Que México importe gran parte del consumo de una planta que domesticó no es estadística, es una herida civilizatoria y reconocer eso es el primer paso para empezar a sanar”, dijo.
Mencionó que la disputa es resistencia por la soberanía alimentaria, es autodeterminación, es el derecho de los pueblos a decidir qué siembran, cómo lo siembran y para quién lo siembran. Este camino debe ser el de la economía social y solidaria; en el que la producción, distribución y consumo sea desde la cooperación y no desde la competencia.

Puso como ejemplo a las cooperativas agroecológicas, a los mercados que acortan el camino entre el campo y la mesa, a los trueques en especie que construyen comunidad, a los bancos de semillas que guardan la memoria genética, a los comedores comunitarios y a los productores presentes en esta feria.
Instó a hacer uso de la tecnología para cuidar y crear redes que conecten productores con consumidores; un sistema de trazabilidad que asegure que lo que comemos es justo.

Para la académica, la esperanza que propone no niega el dolor ni la dificultad; alienta a organizarse y actuar, y en este trayecto, la universidad es un ente que acompaña, aprende, visibiliza y fortalece con espacios como este que son un puente entre el conocimiento académico y el conocimiento encarnado.












Comentarios recientes