Reportera: Verónica Ordóñez Hernández
Las exposiciones fotográficas de Antonio del Conde Pontones, “El Cuate”, y Rodrigo Moya abanderaron las actividades del Festival Cultural de Cuba en la UAM Xochimilco, que se realizó del 1 al 5 de junio en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-X).
La voluntad de personalidades cubano-mexicanas de la academia, la sociedad civil y la función pública fue propicia para recordar el centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, 70 años de la osada tripulación del yate Granma, el 30 aniversario del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, el primer aniversario luctuoso del fotógrafo colombo-mexicano Rodrigo Moya, el 98.o aniversario del comandante Ernesto “Che” Guevara y el 95.o aniversario de Raúl Castro Ruz.

En la inauguración de la exposición fotográfica, acompañaron a la doctora María Angélica Buendía Espinosa, rectora de la Unidad, la doctora Irma Gabriela Anaya Saavedra, secretaria de la Unidad; el excelentísimo señor Eugenio Martínez Enríquez, embajador de la República de Cuba en México; la excelentísima señora Johana Ruth Tablada de la Torre, jefa de la Oficina de Cancillería y segunda jefa de Misión de la Embajada de la República de Cuba en México; la doctora Martha Isabel Flores Ávalos, coordinadora de Extensión Universitaria y Difusión Cultural; el doctor Pablo Moctezuma Barragán, integrante del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba MMSC; la licenciada Tamara Barra Monzón integrante del MMSC; la señora Susan Flaherty, directora del archivo Rodrigo Moya, y la maestra Varinia Cortés Rodríguez, representante del Comité de Solidaridad con los Pueblos en Resistencia.
El mensaje en las intervenciones fue uno: hacer de este encuentro una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan la otra versión de la historia de Cuba, y contextualizar por qué el pueblo cubano no ha podido liberarse del hostigamiento de Estados Unidos.

En este sentido, a través de la memoria, la voz y los actos de solidaridad se recordó aquel 1.o de enero de 1959 como un hecho histórico que marcó el rumbo de los países latinoamericanos, el mismo que Estados Unidos no ha podido perdonar, obligando a Cuba a resistir un bloqueo que suma ya más de 60 años.
El periodo de la Revolución Cubana que transcurrió entre 1953 y 1959 es contado por el fotógrafo Rodrigo Moya a través de 87 imágenes que se exhiben en la Sala Gilberto Aceves Navarro. A esta narración contribuye Antonio del Conde Pontones, “El Cuate”, con 60 fotografías que ocupan los muros de la Sala Leopoldo Méndez. Las fotografías documentan entrenamientos y escenas que revelan la red de solidaridad en México entre los ciudadanos y los exiliados.

A este hilo narrativo se sumó el trovador Joel Velázquez, quien, instalado en la Plaza Roja, ubicada en la planta baja del edificio central, interpretó una recopilación de cantos revolucionarios del cantautor Silvio Rodríguez, cuyas letras expresan el sentir y el cariño del pueblo cubano.
El programa cultural académico ofreció la oportunidad de escuchar a Paco Ignacio Taibo II y a Pablo Moctezuma Barragán en la mesa titulada “Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba: 30 años de historia, compromiso y la memoria de ‘El Cuate’”, un sobrenombre que le atribuyó Fidel Castro, con quien forjó un lazo fraterno y crucial para el triunfo de la Revolución Cubana.

Mientras que el doctor Pablo Moctezuma Barragán, profesor-investigador en retiro por esta Unidad, presentó algunos pasajes que hermanan la historia de Cuba y México a través de la solidaridad y el apoyo mutuo de personajes como Antonio del Conde Pontones “El Cuate”, por su parte, el escritor, historiador, activista social mexicano Paco Ignacio Taibo II, dedicó su intervención a la figura del “Che” y su visita a México.
El director del Fondo de Cultura Económica comentó haber leído 12,000 artículos, libros y entrevistas que ya perfilaban la figura que representaría Ernesto Guevara. Según el escritor, estos registros revelan que desde los cinco años mostraba una tenacidad y voluntad determinantes para su desarrollo, el cual estuvo fuertemente influenciado por su madre. Esta educación atípica moldeó su carácter, transformando gradualmente al individuo en guerrillero.

Algunos elementos centrales que definen su carácter son su acento “latinoamericanizante” —es decir, ni mexicano, ni argentino, ni cubano—; su fanatismo por las películas de Mario Moreno Reyes, “Cantinflas” (de donde deviene el apelativo “Che”), y la irreverencia que mostró a lo largo de su vida. El último elemento fue el de nunca pedir que alguien hiciera algo que él mismo no estuviera dispuesto a hacer.
A diferencia de las generaciones de la Revolución Cubana —formadas en la lucha de clases, el activismo estudiantil, la represión y los movimientos campesinos o sindicales—, el Che se mantuvo inicialmente alejado de la política. Debido a una serie de circunstancias fortuitas, como la enfermedad de su abuela, optó primero por el camino de la medicina.

Sus travesías marítimas moldearon su visión de América Latina. En México, coincidió con Fidel y se sumó al entrenamiento de los 82 expedicionarios del Granma; un viaje que lo transformó en combatiente y dejó la medicina en segundo plano.
En otra actividad del Festival, la doctora Beatriz Stolowicz Weinberger aprovechó la proyección del documental sobre Playa Girón, La primera derrota de Estados Unidos, para provocar a los asistentes, en la Sala Gilberto Aceves Navarro, a reflexionar respecto el contexto actual en el que viven los habitantes de la isla.

“Ver el documental en este momento de la historia no es un acto cultural, y ‘Patria o muerte’ no fue una mera consigna poética de hace 65 años”, dijo. “Fue la heroica decisión colectiva de dar vida y derrotar al imperio. La primera derrota militar de Estados Unidos y una espina que los yanquis no han podido quitarse; por eso las agresiones criminales constantes hacia Cuba, tanto de los gobiernos demócratas como republicanos”.
En su intervención, la académica señaló el hostigamiento sistemático que Estados Unidos ha mantenido contra Cuba: acciones terroristas, bombardeos aéreos, secuestros de aeronaves y embarcaciones, sabotajes a instalaciones productivas, explosiones en hoteles, atentados a consulados cubanos en Estados Unidos y guerras bacteriológicas contra la población. A los que Cuba resiste pese a los profundos cambios sociales.

La académica alertó a los jóvenes y refirió que subestimar el peligro actual es un error. Refirió que las publicaciones de Donald Trump en las redes sociales implican una táctica diversionista que desvían la atención de sus verdaderas amenazas y confunden al público consumidor de las plataformas digitales.
Para la investigadora, el escenario de hoy es todavía más peligroso que hace 50 años; Estados Unidos, con su declinación económica, sólo puede apostar a las guerras para mantener su hegemonía; dadas las circunstancias actuales de descarado intervencionismo en México —utilizando como instrumento para fortalecer a la derecha entreguista—, el injerencismo estadounidense en la reciente elección presidencial de Colombia o las presiones económicas sobre Brasil.

Para la investigadora, hoy más que nunca defender a Cuba significa defender a México y a los pueblos que luchan en nuestra América Latina.



















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