Publicación bimestral de la Coordinación de Extensión Universitaria

Síntesis Informativas

K-pop, fandom y su impacto cultural en México

En la sala isóptica D de la UAM Xochimilco se llevó a cabo el conversatorio Fandom y K-pop: reflexiones sobre este fenómeno cultural, organizado por la Coordinación de Extensión Universitaria y Difusión Cultural, por medio del proyecto de Divulgación de la ciencia, espacio que encabeza la maestra Cecilia Ezeta Genis. Las especialistas, la doctora Dulce Asela Martínez Noriega y la socióloga Ximena Campos, analizaron el crecimiento global de la cultura surcoreana y su influencia entre las juventudes, particularmente en México.

Las ponentes explicaron que el K-pop no surgió únicamente como una industria musical, sino como parte de una estrategia de Estado impulsada por Corea del Sur tras la crisis económica de 1997. Con la llegada al poder de Kim Dae-jung, en 1998, el gobierno promovió la exportación de productos culturales —música, televisión y cine— como herramienta de desarrollo económico y proyección internacional.

El fenómeno, conocido como hallyu u “ola coreana”, comenzó a expandirse en China y posteriormente se extendió a otros mercados. A partir de 2004, el gobierno surcoreano fortaleció su difusión mediante embajadas y centros culturales, mientras que desde 2007 incorporó el concepto de “marca país” para asociar sus productos culturales con una imagen moderna y positiva de Corea del Sur.

Las especialistas señalaron que el K-pop ha trascendido la música para convertirse en un vehículo de promoción de la moda, la cosmética, la gastronomía, los videojuegos, el idioma coreano y disciplinas como el taekwondo. También destacaron el papel del Instituto Rey Sejong y de los programas de becas para la difusión internacional de la cultura surcoreana.

Ximena Campos recordó que el K-pop comenzó a consolidarse en la década de 1990 con grupos pioneros que introdujeron coreografías planificadas y una fuerte apuesta visual. Posteriormente, la industria incorporó el inglés y diversos géneros musicales occidentales para ampliar su alcance internacional.

Por su parte, Dulce Martínez identificó cuatro factores clave para explicar el éxito del K-pop: la hibridación cultural y musical, el papel central de las juventudes como público consumidor, la influencia de las redes sociodigitales y la construcción de vínculos emocionales entre artistas y seguidores.

Las académicas subrayaron que los fandoms o comunidad de  seguidores en la actualidad se distinguen de los fanáticosde generaciones anteriores por el uso intensivo de plataformas digitales, que permiten una interacción constante con los artistas. Esta cercanía ha fortalecido comunidades globales, entre las que citaron páginas de internet que conectan directamente con las seguidoras y los seguidores, mediante las cuales se mantienen informados de cómo se encuentran sus ídolos juveniles, así como implementar estrategias en medios digitales para organizar campañas, eventos y actividades comerciales relacionadas con sus grupos favoritos.

Durante la charla también se abordó el concepto de “capitalismo emocional”, que describe cómo la industria del entretenimiento utiliza la cercanía, las emociones y la exposición de la vida cotidiana de los artistas para fortalecer el vínculo con el público y estimular el consumo cultural.

Las especialistas advirtieron sobre la necesidad de analizar críticamente estos fenómenos, especialmente entre las juventudes, debido a los efectos que pueden tener las redes sociales, los modelos de perfección y las expectativas generadas por la industria del entretenimiento.

Finalmente, coincidieron en que el K-pop constituye uno de los fenómenos culturales más relevantes de la actualidad y un caso de estudio que permite comprender la relación entre globalización, cultura digital, identidades juveniles y mercados culturales en el siglo XXI.